Proyecto para el concurso del Pabellón de la Tallinn Architecture Biennale 2017
Arquitecto Junior

    La naturaleza es cíclica, las especies compiten, sus células mueren y se transforman en otros seres, y la materia se reutiliza sin desperdicio. La piel está viva.

Como una membrana que aísla del exterior se daña y envejece, pero las capacidades de los organismos dejan que el tejido se regenere con el tiempo, las células mueren, y otras se crean … ¿Puede un edificio hacer eso?¿Regenerarse? Este proyecto cuenta con los ciudadanos de Tallin, ellos son los que traerán, individual o colectivamente, la multitud de células (hojas) que componen una epidermis en desintegración. El proyecto es la experiencia de ser parte de un ciclo: comienza en las aulas, donde los estudiantes harán las hojas degradables formadas por sustratos naturales y semillas, y compactadas con resina natural; una vez las hojas estén secas, cada alumno se subirá a la estructura de madera (pabellón) para colgar su hoja; completando así la forma integral del pabellón: un jardín latente en una envolvente arquitectónica, translúcido y verde comprometido con su proceso de envejecimiento. Finalmente, el proyecto, hecho en madera (árboles), sirve para hacer árboles (semillas en las hojas), un pedazo de naturaleza construida como práctica pedagógica y vivencial.

👀 +info 👀

    Equipo:
Edouard Cabay, Rodrigo Aguirre, Jeng Rung Hong, Hsin Li, Pep Quilez, Alejandro Rondón.

Localización:
Tallinn, Estonia